Septiembre convertido en una sola tarde, se siente como abril, pero la sensación ya no es de comienzo sino de fin....Una taza de café con leche, la tele prendida, el atardecer rojizo en la ventana me recuerdan que debo buscar la ropa que colgué hoy a la siesta, que llevaba varios dñias postergada por las continuas lloviznas que atentaron la semana con nubes grises que ahora sólo se confunden con el cielo fluorescente dejado por el sol.
El río aparenta calma desde esta distancia y esta altura, se siente hasta cercano. Por instantes quiero correr hasta ahí, pero me queda cada vez más perdido en el horizonte.
Se oscurece de a poco mi visual, sólo queda eel resguardo de la electricidad, de lo material, de la civilización,..acaso de la evolución?